JORGITO EL IDIOTA El Castillo de las Mentiras
Cuando Jorge del Castillo dejó de ser el penoso alcalde de Lima –elegido gracias al aliento de Gran Jefe Caballo Loco desde Palacio de Gobierno–, también dejó de ser el objeto y destino de todos los chistes, bromas, sátiras y chascarrillos de la ciudad, muchos de los cuales eran empolvada herencia del famoso ministro Artola, que se esforzaban por pintarlo como “Jorgito el idiota”.
De idiota, el doctor Del Castillo jamás tuvo un solo pelo. Muy por el contrario, todos sus pelos eran de gran sagacidad, SOLO para defender y proteger a Gran Jefe \"CABALLO LOCO\" de cualquier acusación y de toda sospecha. La cota de malla que Don Jorge tejió minuciosamente para envolver cabeza, tronco y extremidades de García Pérez resultó un blindaje de impunidad que ya hubiera querido el escudero Pacheco para el jefe de Estado o para su jefe Popy.
“Las pruebas” se convirtieron en el pan de cada día y el aire que respiraba el defensor universal de Gran Jefe. ¿Dónde están las pruebas de la acusación constitucional a García Pérez? ¿Qué pruebas aporta el Congreso después de medio año de comisiones investigadoras? ¿Coimas, comisiones, negociados, aviones, trenes, reservas, BCCI, Caimanes, Luxor, Abderramán El Asir, Zanatti...? ¿Dónde están las pruebas? –clamaba don Jorge remallando cada noche el gran manto protector de impunidad para envolver a su defendido de cualquier acusación y de toda sospecha.
Mientras tanto, impoluto y feliz, Caballo Loco pastaba como el más señorial de los equinos blancos en los verdes prados de Francia. EN SU MANCION MILLONARIA BEBIENDO VINO CARO Y RIENDOSE DE TODOS LOS PERUANOS. |