ETICA Y POLITICA: TEMA PARA REFLEXIONAR El Perú, ésta nuestra querida patria, pasa no sólo por un trance político, económico o social, si no, y fundamentalmente, por una crisis de valores, que es a fin de cuentas la crisis del sistema en que vivimos.
La inmoralidad campea en todos los sectores de la sociedad. La ETICA parece una palabra inexistente en el diccionario de la Real Academia Española y sus definiciones también en los libros de filosofía.
Un vídeo mostrándonos al desnudo la denigración de un político vendiéndose al fujimorismo por $ 15,000 dólares, aceleró la caída de ese régimen, uno de los más brutalmente corruptos de nuestra patria. Punto de partida no sólo para conocer el pellejo, si no las entrañas mismas de la corrupción, de la inmoralidad, del descrédito político.
Pero, ¿es acaso la política cochina, corrupta, como lo están entendiendo la mayoría de los peruanos, a tal punto que los jóvenes, a quienes debemos involucrar en la misma a fin de renovarla con nuevos bríos, se desinteresen de participar en ella?.
NO. La política no es cochina ni corrupta. En su acepción más sencilla, la política es la actividad más noble que pueda ejercer el ser humano para servir al pueblo, teniendo como finalidad suprema satisfacer las necesidades más elementales de la población, como son: alimentación, salud, vivienda, educación, etc.
La política no es sectaria ni egoísta. Quienes participan en ella, tienen que tener primero una enorme capacidad de desprendimiento para dejar de pensar en si mismos y pensar en la colectividad. Segundo, tienen que tener el don de la vocación de servicio para “servir al pueblo de todo corazón” y no servirse de él.
En política la actitud individual y de grupo quedan de lado para subordinarse a la actitud colectiva, de todo el pueblo. Quien no piense así, está incapacitado ética y moralmente para participar en ella.
Actuar como se piensa y hacer lo que se dice debe ser el comportamiento ético de todos los políticos. Quienes actúan al reverso de estos principios simplemente estarán timando a la ciudadanía y utilizarán a la política como un instrumento de satisfacción personal, de consecución de prebendas, “prestamos”, favores; mutarán de organización en organización buscando satisfacer apetitos personales so pretexto de la unidad nacional, del desarrollo, de la estabilidad y de la gobernabilidad del paìs. Otros buscarán inmunidad política y otros buscarán su reelección aún sintiéndose apabullados por la población que los rechaza a toda costa. Hay que estar atento hoy que estamos en plena campaña electoral, se presentarán como demócratas, como defensores de los derechos humanos; utilizarán verbos acorde con el sentir de la población para ganarse su simpatía. Bailarán y beberán con gente humilde, se vestirán y dormirán como ellos, “yo soy del pueblo dirán”. Cuidado con estos oportunistas de siempre.
Estamos ad portas de las elecciones para elegir al Presidente de la República, a los cangregistas, perdón, congresistas, y por primera vez, al Parlamento Andino. Ha llegado el momento de desentoxicar y descontaminar la política de tantos politiqueros que le hacen daño y devolverle el real sentido que le corresponde. Ha llegado el momento de hacer docencia política y tener un comportamiento político decente. Esto va para los candidatos y para quienes tenemos la responsabilidad histórica de elegirlos.
Sin embargo, hacer docencia política y tener un comportamiento político decente pasa por la regeneración moral que el país necesita con urgencia. Esto implica una nueva educación que sea componente fundamental de una nueva república, con una nueva Constitución que nos oriente hacia el nuevo curso que necesitamos virar para salir del atolladero en la que nos encontramos desde que se inició la República. |