ALAN ODIA A LOS PERUANOS El APRA ha devenido en un partido agusanado, decadente y cadavérico, revitalizado vía la presencia oxigenadora del ARLEQUINESCO Alan García, maquinador de estratagemas y discursos espúreos y baratos, el cual resulta en estos momentos la razón de ser del APRA. García ha devenido con sutileza, en un juntacadáveres a quienes busca insuflarles ánimo y vitalidad con resultados que ponen en evidencia la espantosa crisis moral de este partido infame, que a lo largo de la historia del Perú, sólo ha mostrado y demostrado su farsa y sus distintas máscaras y caretas, adecuadas para la coyuntura y ocasión, vale decir, siempre fue el partido proclive con facilidad de ramera, marabunda, meretriz, chuchumeca y hetera, a vender su encanto y servicio al mejor postor. A consumar pactos y alianzas con los enemigos del pueblo. A utilizar un lenguaje populista y pseudo-revolucionario, ambiguo y maquillado, en cuyo centro, agazapada, esconde su ponzoña venenosa, felónica y traidora. Y finalmente, a mostrar su verdadera catadura fascista y tartúfica.
Todo y mucho más es el APRA, ligado íntimamente al diario Correo, órgano arlequinesco y ejecutor de campañas rastreras y maledictinas contra el Partido Nacionalista que lidera el Comandante Ollanta Humala Tasso. El Partido del Pueblo o del Pan con Libertad, como se hace llamar, siempre ha sabido calcular, medir y sopesar su lenguaje político e ideológico, así como ha maquinado estratégicamente, campañas psicosociales para conmover ( o mejor dicho, confundir) conciencias y masas, y mantener con vida su enjuta y agrietada estructura partidaria, pero más allá de todos sus esfuerzos, resulta ser sólo un gigantesco sarcófago y mausoleo donde habitan murciélagos seniles de la política peruana, chupasangres del pueblo y chupamedias de dictadores y opresores. El APRA está condenado a contemplar el ocaso de su vida en este nuevo siglo. Sin embargo, lo triste y repudiable es que jamás podrá lavar sus asquerosas manos de toda la sangre inocente, que está impregnada entre sus dedos tentaculares y genocidas. Al nacionalismo sólo le corresponde hacer el papel de sepulturero de ese partido que tanto daño le hizo al Perú: El Apra. |