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Antiguo 31-05-2006, 13:34:38
RAUL DE JULIACA RAUL DE JULIACA is offline
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Predeterminado COMPLOT-Fraude-Nacionaliza

Estatización y nacionalización, según Alan García


Alan García le ha pedido a Ollanta Humala que defina lo que quiere decir con nacionalización y estatización, a propósito de lo que acaba de suceder en Bolivia. Uno diría que ex presidente la tiene bien clara. Pero visto con mayor perspectiva histórica es precisamente él quién debería explicarle al Perú como fue que nacionalizó y estatizó la banca privada en el año 1997 y esa misma banca es hoy totalmente privada y mucho más poderosa y desafiante que antes, sin que nadie la desnacionalizara o desestatizara en los siguientes años. ¿Cómo fue que el apóstol Dionisio le ganó al Mesías Alan, el mano a mano de fines de los 80?

También tendría que ayudarnos a entender su propio decreto petrolero del 29 de octubre de 1985, cuando rescindió los contratos de la Occidental y la Belco, por haber incurrido en lo que llamó “abuso de derecho”, al servirse de la ley vigente (dictada por Kuczynski, en el segundo gobierno de Belaúnde), para no pagar impuestos y utilizar ese ahorro no para aumentar reservas sino para consumir las existentes. ¿Cómo fue que la Occidental se quedó y ganó más en los siguientes años y contribuyó menos al fisco, y a la Belco hubo que compensarla con sobre pago? Esos son misterios del Dr. García que siempre emprendió luchas hacia la izquierda para que termine ganando la derecha.

Sin duda, Alan García innovó las políticas de Estado cuando se peleó con la banca internacional, el FMI y las otras multilaterales, para pagar en la realidad mucho más que el 10% de las exportaciones que era su promesa de inicio de gobierno (se calcula que se abonó un promedio anual sobre el 30%). Así logró desprestigiar las políticas antideuda, pero siguió consumiendo recursos de desarrollo para pagar a los acreedores externos. Denunció a las petroleras, para armarles luego un nuevo contrato tramposo que de acuerdo a los niveles en que fluctuaba el precio del crudo, reducían la participación del Estado a favor de los inversionistas. Tomó los bancos con la fuerza pública y lo único que pudo controlar fue las salas de los directorios, donde sus delegados parloteaban y tomaban café, mientras los dueños seguían dando órdenes a través de sus gerentes y decidiendo sobre el patrimonio, los ahorros y las colocaciones.

Nacionalizar, es decir asumir en nombre de la nación una actividad, un recurso o una gestión económica es definitivamente un paso muy serio. Es imaginable que Evo Morales, su gobierno y sus asesores han meditado largamente el paso que iban a dar y los riesgos que van a tener que hacer frente. Es verdad que sobre el papel gana el Estado con un mayor ingreso y una mejor capacidad de fijarle una dirección al uso del producto más valioso del país. Pero el problema es esencialmente político y consiste en la capacidad de sostener la medida y hacerla irreversible. Eso es lo que se ha estado jugando en la reunión de los presidentes de Brasil, Argentina, Venezuela y Bolivia, en Iguazú, de hace dos días, donde se hizo evidente que Evo ha creado una nueva situación y que hay que reordenarse a partir de ella. Supongo que esa debe ser la preocupación mayor de los humalistas que simpatizan con Morales, pero no se atreven a decir con toda su letra que ese podría ser el camino después de 28 de julio. Y de que lo hagan o no lo hagan va a depender en gran medida la elección de la segunda vuelta.

Ante un García que no se acuerda que él fue uno de los mayores desprestigiadores de conceptos políticos, entre ellos los de nacionalización y estatización, lo que hace tan difícil que los peruanos nos entendamos, lo recomendable es no ofrecer dudas en la propuesta. Los problemas del petróleo y del gas no son sólo los de los impuestos a las sobreganancias como pretende el aprista. Por lo menos hay que tener claro que al próximo gobierno le toca actuar en relación a los siguientes puntos: (a) preservación de Petroperú como entidad del Estado y extensión de sus facultades para que pueda invertir utilidades en la exploración y producción de hidrocarburos; (b) modernización de la refinería de Talara bajo gestión estatal; (c) participación del Estado, a través de Petroperú u otra instancia especializada, en la propiedad y gestión de Camisea y otros proyectos de explotación de reservas petroleras y gasíferas en el país; (d) nacionalización del recurso fuera de pozo, que quiere decir establecer que los hidrocarburos son peruanos bajo la tierra y luego de extraídos, y las empresas privadas no pueden decidir lo que hacen con eso, como les da la gana; (e) priorización del consumo interno e industrialización, en relación a las exportaciones de petróleo y gas; (f) establecimiento de un precio interno en relación al costo de producción y un margen de ganancia razonable, y no de los “precios internacionales”; (g) mayor participación del Estado, las regiones y municipios a través de impuestos y regalías petroleras.

Como se ve nacionalizar y estatizar no son conceptos tan pasados de moda, a pesar que la aplanadora de García de los 80 haya pasado sobre ellas. Son perfectamente actuales para las actuales elecciones.

05.05.06
Raúl Wiener
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