ALAN SEGÚN ROSPIGLIOSI Triton escribió: Cita: ?ALAN GARCÍA NO HA CAMBIADO
Es cierto que García quiere pasar a la historia, pero eso no significa nada. La vez anterior también quería lo mismo, y lo hizo pésimo.
El lema de campaña del Apra en la segunda vuelta es muy bueno: el cambio responsable. Recogen la expectativa de transformación de la mayoría del electorado y, a la vez, se diferencian de Ollanta Humala que también propone un cambio pero radical, peligroso, aventurero.
Sin embargo, por experiencia los peruanos sabemos que la habilidad de Alan García para las campañas electorales es inversamente proporcional a su capacidad para gobernar. En 1985 hizo una excelente campaña, logró transmitir la imagen de un Apra renovada, abierta a la sociedad y a otras tendencias, y cuando llegó al poder hizo exactamente lo contrario, con resultados desastrosos para el país.
Cabe preguntarse ahora, tomando como base el lema aprista ¿Alan García ha cambiado? ¿Es hoy día un político responsable?
QUÉ DICE ÉL. Un primer elemento de juicio para evaluar si ha cambiado es analizar qué cosa es lo que dice él, cómo explica la hecatombe 1985-90. El resultado es muy pobre.
García hace lo que suelen hacer todos los políticos: dice que se equivocó porque quiso hacer las cosas muy bien y muy rápido, un exceso de amor y preocupación por su pueblo lo llevó a los desatinos que cometió.
El otro tema que utiliza como elemento explicativo es la situación internacional y el estado en que recibió al país. Es verdad que hoy día ambas cosas son muy diferentes. Hoy gobernaría -si gana la elección- un país en crecimiento, con estabilidad monetaria, sin inflación, con las arcas rebosantes de dinero. El terrorismo está derrotado -solo quedan rezagos que actúan como sicarios del narcotráfico- y el ambiente internacional es más favorable que en 1985, aunque no está desprovisto de nubarrones.
En suma, García no ha reconocido, en el fondo, ningún error fundamental que explique el fracaso rotundo de su gobierno. Es un mal síntoma. Si no asume sus yerros, no hay por qué creer que los enmendará ahora.
INCENTIVOS PARA EL CAMBIO. Hay teorías en la ciencia política que explican el cambio de las personas, los partidos, los países, no por la buena voluntad o una introspección honesta, sino por las circunstancias que los obligan a modificar, a veces radicalmente, sus comportamientos pasados.
En el caso de García y el Apra ¿qué incentivos tienen para cambiar?
Tomemos el caso de la corrupción. Hay prácticamente unanimidad en el país -salvo los apristas, naturalmente-, en identificar al gobierno 1985-90 como uno de los más corruptos del siglo XX. Con una corrupción generalizada, masiva, de arriba abajo.
¿Recibieron sanción los responsables? No, quedaron impunes. Salvo el caso de los directivos del Banco Central de Reserva, Leonel Figueroa y Héctor Neyra, capturados y extraditados del Brasil años después, nadie recibió castigo alguno.
Hoy día están a punto de retornar al poder. Muchos son los mismos que estuvieron en el gobierno 1985-90. ¿Qué podemos esperar? Si les fue tan bien haciendo lo que hicieron ¿qué harán ahora?
Lo mismo, pero con más cuidado para no ser descubiertos. La experiencia cuenta y ahora son muy experimentados. Además, como se ha dicho, las arcas están llenas hoy día, mucho más que en 1985.
Para decirlo en otras palabras, si hicieron lo que hicieron y no fueron sancionados penalmente, y políticamente les ha ido muy bien, a tal punto que están a un paso de retornar al poder ungidos por el voto popular ¿cuál es el incentivo para tener un comportamiento honesto? Ninguno.
\"YO SOY EL REY\". La ranchera la hizo popular Alan García. Ahora podrá enfatizar, \"y sigo siendo el rey\".
En la primera vuelta, García y sus seguidores lanzaron una idea innovadora. Nombrarían a un premier -una figura independiente- con plenos poderes, elegido por el Congreso, que sería el jefe del gobierno. El presidente de la República sería poco más que una figura decorativa, preocupado de las cuestiones internacionales y los grandes asuntos del Estado. Para esto harían una modificación constitucional.
La idea era sencilla. Adormecer la conciencia de los electores, hacerles creer que si García ganaba, en realidad no sería tan peligroso porque tendría poco poder. De esa manera creían poder vencer la altísima resistencia que tenía en el electorado.
Hoy día, cuando se sienten ganadores, archivaron la propuesta del premier fuerte. Ya no es necesaria. Mucha gente va a votar de todas maneras por el Apra, porque es el mal menor ante la amenaza, muy real, de un seguidor de Hugo Chávez y Evo Morales, como es Ollanta Humala.
La verdad, había que ser muy ingenuo para creer que García y los apristas iban a delegar el poder si ganaban la elección. Pero no es necesario esperar el 28 de julio para saber si harán lo que prometieron en un momento de angustia. No lo harán. La prueba es que ya no han vuelto a repetir esa promesa.
En su gobierno, García hizo lo que le dio la gana. A sus ministros se les conocía como \'secretarios\', porque no tenían ninguna autonomía ni poder de decisión. García ordenaba y ellos obedecían.
¿Hay alguna razón para suponer que eso ha cambiado? Ninguna.
Es verdad que hoy el Apra no tendrá mayoría en el Congreso, como la vez pasada. Pero como bien acaba de decir García, eso no es relevante. Por último, él también ha ofrecido disolver el Congreso.
Es probable que incorpore a su gabinete y a su gobierno a algunas figuras independientes y respetables. Pero serán, sobre todo, personalidades que él sabe que no opondrán resistencia a lo que él quiera hacer.
DEUDA CON LA HISTORIA. Un argumento que usan algunos de los nuevos entusiastas es que García quiere pasar a la historia como un buen gobernante y, por tanto, esta vez lo hará bien.
Es cierto que García quiere pasar a la historia, pero eso no significa nada. La vez anterior también quería lo mismo, y lo hizo pésimo. Ningún gobernante quiere que las generaciones futuras tengan un mal recuerdo de él. Es más, los políticos -sobre todo ellos- quieren ser amados, idolatrados por el pueblo hoy mismo. Pero igual lo hacen mal si no son aptos para el cargo.
Una cosa más. García es un político excepcional y él lo sabe. A él el Perú le queda chico. Quiere ser un líder continental. Lo intentó la vez pasada y no pudo. Esta vez también tratará. Eso no augura nada bueno, pues el ansia desmedida de sobresalir siempre lleva a cometer más errores que los habituales.
(...)
frospigliosiperu21. Domingo, 14 de mayo de 2006 | |